¿Qué son los taninos en el vino y cómo apreciarlos?


Así como la acidez, el grado de alcohol, la densidad y el color pueden determinar la calidad del vino, lo mismo sucede con la cantidad de taninos. Este compuesto, además de mejorar el sabor del vino, tiene un efecto positivo en la salud, por lo que, a continuación, se hablará más a fondo sobre qué son los taninos en el vino, cómo los puedes reconocer y qué efecto tienen en esta bebida.


¿Qué son los taninos?

El tanino es una sustancia fenólica que se encuentra en las hojas de las plantas, en la corteza de algunos árboles y en frutas como la uva, la manzana o el plátano verde, y en otros alimentos como el café, el té, el chocolate negro, las nueces y los frijoles. Su función principal es proteger a las plantas de los animales cuando las frutas aún están verdes, ya que los taninos desprenden un amargo o áspero sabor.

Específicamente en las uvas, los taninos se encuentran en su piel, las pepitas y los tallos de la vid. Durante la fermentación, el mosto - zumo de uva- absorbe la mayor cantidad de taninos posibles, lo que siempre depende del tiempo de exposición. Es común que los vinos tintos tengan un porcentaje superior de taninos que los vinos blancos, ya que la piel de las uvas pasa más tiempo en el jugo, haciendo que los taninos se disuelvan.


¿Cómo reconocerlos?

En el caso del vino, el tanino es la sustancia que le da ese típico sabor amargo y seco, además de su característico aroma. Es decir, son los encargados de darle al vino una estructura. Por ejemplo, si el proceso de maduración de la uva ha sido lento, los taninos serán suaves. También tiene que ver la genética de la uva; algunas cepas tienen taninos que son más tenues, lo que incluso se refleja en su aspecto.

Si bien, las mayores concentraciones de taninos en las uvas están en su piel y semillas, el vino puede adquirir más de estos componentes durante su almacenaje en las barricas de madera, dado que estas también suelen contener taninos.


¿Poseen los taninos algún beneficio para tu salud?

En realidad sí. Ayudan a mantener el colesterol en niveles bajos, lo que se traduce una buena salud para tu corazón; tienen propiedades antiinflamatorias, siendo útiles frente a problemas de diarrea y gastroenteritis; y son antioxidantes, por lo que retrasan el envejecimiento y las enfermedades degenerativas.

En caso de una herida o quemadura, los taninos del vino pueden ser un buen antiséptico -reducen la posibilidad de infección-, además de tener buenas propiedades cicatrizantes.


¿Cómo evaluar los taninos en el vino?

Si quieres lucirte como un conocedor de los taninos en el vino, haz lo siguiente: deja un poco de vino en tu boca por 10 segundos. Si la sequedad es leve, el vino debe ser consumido lo antes posible porque está perdiendo capacidad tánica. Si te cuesta recuperar la salivación, el vino es duro y ha envejecido en barricas de muchos años. Pero si sientes una sensación sedosa, ácida y salina, el vino está en su momento ideal.

Por otra parte, si puedes oler tonos de especias o vainilla, el vino ha sido bien fermentado. Mientras que un olor a humedad o aserrín es producto de un vino de baja calidad. En todo caso, un buen vino siempre tiene tonos afrutados.


Como último consejo, hay ciertos alimentos, como la carne de vacuno y quesos, que realzan el sabor de los taninos en el vino, por lo que no pueden faltar en tus momentos de degustación. Te aseguramos que estos conocimientos sobre el vino te harán disfrutarlo todavía más.